¿Por qué hay un Día de la Mujer? y encima...¿hay un Día de la Niña?, me preguntan los maestros y las maestras. Esto ya parece capricho, dicen.
Tres historias, tres no más. Todas actuales, nada de "eso pasaba antes". Aquí van.
Niña 1
Un pueblo en el interior de una provincia. Una escuela al interior del pueblo. Niñas y niños al interior de la escuela.
La directora de la escuela me comenta angustiada que "estuvo en medio de problemas": un grupo de vecinas han hecho un escándalo en la puerta de la escuela porque una de las maestras descubrió que su estudiante X, niña de 12 años, va a huir de casa con un hombre de 24 años con quien "mantiene una relación".
En un primer momento, el colegio llamó a la madre de la niña, le advirtió lo descubierto y tras conversar con la menor se descubrió la identidad del sujeto que la sedujo. Se había pensado en llamar a la policía, pero entonces las vecinas vinieron a la escuela a amenazar a la directora y a la tutora por difamación contra el sujeto seductor de menores.
-¿Hace cuánto pasó esto? ¿Qué hicieron, entonces? - pregunto.
-Nada, ya pasaron dos meses y finalmente la niña "huyó" con el sujeto. Ahora viven en otro pueblo, parece que está embarazada. Qué se puede hacer, aquí son muy "adelantadas".
Niña 2
- Es terrible la situación en este pueblo.
- Sí, no sé a dónde vamos a parar...
- Lo mejor es que ya nadie salga, ni dejemos salir a nuestros hijos después de las seis de la tarde.
- Imagínate lo que le paso a la pobre Y, salir no más a pedir un cuaderno para hacer su tarea y terminar así.
-¿Qué fue exactito lo que le pasó?
- Pues, salió a pedirle un cuaderno a K, porque se había retrasado ya sabes que es medio relajada y pues, en medio de la calle mientras cruzaba la callecita esa de la sequia, alguien viene por detrás y le tapa la boca, los ojos, la carga en peso y sube a una moto....uy ya ahí fue la chibolita.
-¿Y la encontraron donde el Ramiro?
-Sí, a los dos días, sin ropa y como drogada, desmayada en el terreno que fue de don Ramiro y que ahora está vacío. Ahí la encontraron a la pobrecita...11 años tiene, aunque parece de más por lo que es toda desarrollada.
- Algo así me dijeron que la había pasado, parece que medio loquita se ha quedado. Dicen que la mandaron donde una tía para que ya no viva acá. Ya pues, la pobre...es que no hay que salir tan tarde, sola...
-Y encima muchacha con cuerpo de mujer, más tiene que cuidarse, pues...
-...Sí pues...oye..¿vas a ir con el Juan a la actividad mañana?
Niña 3
-Yo por eso, le agradezco mucho a la licenciada, mucho le agradezco. Ella siempre fue un apoyo, en el peor momento, mamita, ella fue de ayuda.- Dice la anciana, mientras apura una sopa fría. Nos mira con cierta inocencia y cuando sus ojos se fijan en la licenciada se nota el cariño dependiente, la necesidad y la pena.
-Sí, mamita, pero no más hicimos nuestro trabajo. ¿Cómo está ahora tu nieta?- pregunta la abogada del CEM en varios tonos más elevados de lo normal, como si necesitara hablar con alto volumen para la que la anciana la entienda.
-Ay mamacita, mi nieta sigue mal. Ella ya no es la misma. Lo que pasó, señores -se dirige a nosotros-, es que cuando mi nieta tenía 12 la violó un hombre, un desgraciado...del pueblo era. Ella quedó embarazada y aquí con la licenciada hicimos de todo para denunciar y encarcelar al hombre que me desgració a mi hijita. Pero nada...ese hombre huyó, el juez tampoco quiso ayudar ...¿no, licenciada?
-Es que el juez pedía que le diéramos para la gasolina para que se fuera a hacer los trámites y como no teníamos ya no se hizo efectiva la denuncia, como aquí no hay comisaría ni nada...
-Si pues, mamita, sí señores...entonces ya se quedó pues mi nieta con su bebito. Lo tuvo, pero no lo quiere, no lo atiende nada...
-Ay no mamita, ah- señala conocedora la licenciada- tu nieta lo que necesita es despejar la cabeza, en cabeza ociosa entran las malas ideas...hay que ponerla a trabajar de una vez, ya han pasado cinco años y no puede seguir así, voy a ver si le consigo una casa para que entre a trabajar.
-Gracias, mamita, licenciada, siempre ayudas
-Sí, sí, esa muchacha ya tiene que trabajar y, por favor, mamita ah...nada de estarle cuidando tú a su hijo ah...que la madre es ella, tú eres la bisabuela no es tu responsabilidad.
-Sí verdad es, mamita, gracias...pero mi nieta está mal...pero eso es... tal vez el trabajo la despierte.
miércoles, 11 de octubre de 2017
jueves, 10 de agosto de 2017
La vida minutos antes de la escuela - Lo que no vemos en nuestros/as estudiantes
¡Sálvese quien pueda! de Luis María Pescetti
Estaba soñando
con una playa
en un paraíso
rodeado de amigos.
Pasa un avión
y se le cae un martillo,
me da en la cabeza
y acaba con la fiesta
Me siento confundido
¿Cómo es posible
un maldito martillo
desde un avión?.
Abro un ojo
y se mete la luz
como un pirata que grita:
'' ¡ Al abordaje ! ''
está el despertador
a ful con su taladro,
son las seis y media en la realidad
Cierro los ojos
para huir al paraíso
regresar es imposible
ya se evaporó.
No quiero ni moverme,
la cama esta muy rica
son las seis y treinta y cinco
en la realidad.
Oigo un grito:
'' Es hora de levantarse ''
son las seis y cuarenta en la realidad.
Asomo un pie
debajo de la colcha,
apoyo el otro
en el piso congelado.
Me pesa la cabeza,
me pesa todo el cuerpo
son las siete menos cuarto en la realidad
Sentado en la cama
me ponen la camisa,
con los ojos cerrados
me enchufan las medias
me pongo el pantalón
y caigo acostado
son las siete menos diez en la realidad.
Siento que me calzan
los zapatos y me llevan
hasta el baño, de repente
me distraigo y me sorprende,
una grúa que deja
una taza que echa humo.
Estoy parado en el comedor.
Baja el cafe con leche
por el tubo de mi garganta
son las siete menos tres en la realidad.
La mochila en mi espalda
pesa una tonelada
vuelvo a dormirme
en el autobús que me lleva.
Me arrojan en la puerta
como una bolsa de harina.
Ya son las siete y cuarto en la realidad.
Entro al mismo patio
donde hay grito y alboroto,
pasa una hora, pasan dos
sin que me entere.
Recien a la tercera
como que abro los ojos
y empiezo, yo también,
a correr como loco.
[No es el paraíso
es la selva de la escuela.
Bienvenidos a las nueve
y SÁLVESE QUIEN PUEDA
martes, 8 de agosto de 2017
Hace frío en Lima y ya es hora de ir al colegio
"Ahora hay que ir al colegio con frío en las manos. El desayuno es una bola caliente en el estómago, y una dureza de silla de comedor en las posaderas, y unas ganas solemnes de no ir al colegio en todo el cuerpo. Una palmera descuella sobre una casa con la fronda, flabeliforme, suavemente sombría, neta, rosa, fúlgida. Y ahora silbas tú en el tranvía, muchacho de ojos cerrados. Tú no comprendes cómo se puede ir al colegio tan de mañana y habiendo malecones con mar abajo. Pero, al pasar por la larga calle que es casi toda la ciudad, hueles zumar legumbres remotas en huertas aledañas. Tú piensas en el campo lleno y mojado, casi urbano si se mira atrás, pero que no tiene límites si se mira adelante, por entre los fresnos y alisos, a la sierra azulita. Apenas el límite de los cerros primeros, cejas de montaña... Y ahora vas tú por el campo en sordo rumor abejero de rieles frotados aprisa y en una gimnasia de aires deportivos aunque urbanos. Ahora el sol mastiva jalde una cumbre serrana y una huaca, una mambla amarilla como el mismo sol. Y tú no quieres que sea verano, sino invierno de vacaciones, chiquito y débil, sin colegio y sin calor."
Martín Adán. La casa de cartón
lunes, 7 de agosto de 2017
Dos mundos y un aula. A propósito de la interculturalidad
Un maestro se siente especialmente intercultural una mañana y decide tomar en cuenta las numerosas recomendaciones sobre contextualización de ejemplos en clase que le han aconsejado hacer en los talleres obligatorios a los que asiste. Así que, ya que hoy le toca la Z, decide sorprender a sus niños creando oraciones sobre el zorro, el mamífero más conocido de esa zona de nuestros andes.
Zorro astuto, el zorro vivo, el zorro del que hay que cuidarnos, el zorro esto, el zorro aquello. Zorro es sin duda la palabra perfecta para que esos niños quechuahablantes conozcan la española zeta tal cual la usa el maestro desde su tierna infancia.
Pero los niños se mantienen mudos, lejanos, absortos en quién sabe qué. Al parecer ni el animalito ni el humano frente a ellos interesan.
-No, no hay forma. Ni tratando de interesarlos. Estos no me hacen caso, es como si fueran de otro planeta- se dice el maestro.
Al final del día, entre añorando su ciudad y resignado a sus chiquillos, decide acercarse al estudiante más hablador del salón:¿Por qué hoy no has dicho nada? No has querido dar ejemplos de oraciones, ni has leído las que yo escribí en la pizarra.
El niño lo mira con su mirada de miles de oraciones, de miles de ejemplos, de miles de zorro que el docente siente que no quiere compartir. - ¿Acaso no conoces al zorro? ¿Por qué no respondiste su nombre cuando les pregunté por un animal con nombre que empiece con z?-
El niño sigue callado, pero ahora lo mira como si no comprendiera su pregunta. Parece que el silencio no va a acabar nunca pero, de repente, nace un gesto como de incredulidad, como de recién darse cuenta de la ignorancia del maestro. Entonces, el niño decide compartir su secreto. Se acerca al oído de su profe el de la ciudad y le dice:
- ¿Y si por decir su nombre, me escucha y viene?
(Anécdota escuchada a Grimaldo Rengifo. Lima, julio de 2017)
Zorro astuto, el zorro vivo, el zorro del que hay que cuidarnos, el zorro esto, el zorro aquello. Zorro es sin duda la palabra perfecta para que esos niños quechuahablantes conozcan la española zeta tal cual la usa el maestro desde su tierna infancia.
Pero los niños se mantienen mudos, lejanos, absortos en quién sabe qué. Al parecer ni el animalito ni el humano frente a ellos interesan.
-No, no hay forma. Ni tratando de interesarlos. Estos no me hacen caso, es como si fueran de otro planeta- se dice el maestro.
Al final del día, entre añorando su ciudad y resignado a sus chiquillos, decide acercarse al estudiante más hablador del salón:¿Por qué hoy no has dicho nada? No has querido dar ejemplos de oraciones, ni has leído las que yo escribí en la pizarra.
El niño lo mira con su mirada de miles de oraciones, de miles de ejemplos, de miles de zorro que el docente siente que no quiere compartir. - ¿Acaso no conoces al zorro? ¿Por qué no respondiste su nombre cuando les pregunté por un animal con nombre que empiece con z?-
El niño sigue callado, pero ahora lo mira como si no comprendiera su pregunta. Parece que el silencio no va a acabar nunca pero, de repente, nace un gesto como de incredulidad, como de recién darse cuenta de la ignorancia del maestro. Entonces, el niño decide compartir su secreto. Se acerca al oído de su profe el de la ciudad y le dice:- ¿Y si por decir su nombre, me escucha y viene?
(Anécdota escuchada a Grimaldo Rengifo. Lima, julio de 2017)
miércoles, 22 de febrero de 2017
Dormir es morir
"Dormir es morir" se leía en la puerta de la habitación compartida de unos muchachos estudiantes de aquella escuela considerada para estudiantes de "alto rendimiento". Descansar, tomarse un tiempo es morir, nos decían en un sticker que había sido pegado como única decoración de la puerta marrón que separaba su dormitorio del resto del enorme colegio. Yo no vi directamente la frase, ni la puerta, ni al alumno. De todo ello me enteré en una de mis largas conversaciones con mi amiga S, entonces trabajadora en esa institución.
Los alumnos y las alumnas del esta escuela -me decía ella lamentándose- se muestran ansiosos, se desesperan: las buenas calificaciones son su fin único, cualquier sacrificio era poco por ellas. S me hablaba impotente de desmayos, intentos de suicidio, depresión. Las estrategias de estudio, las propuestas de horarios equilibrados con horas de repaso, de relajo, de creación espontánea eran un estorbo, ahí lo único importante era aprobar a toda costa.
Para lograr sus objetivos, los y las estudiantes hipotecaban el sueño, las risas, un rato con los amigos, los deportes, los paseos; todo ello sin contar con lo que evidentemente se deja al estar en un internado, porque estas escuelas funcionan como internados: la familia, el lugar de origen, lo conocido. Todo de lado para poder lograr una buena nota. Todo lo que eres hasta ese momento y todo lo que puedes ser está inmovil- sacrificado-, porque lo único que importa es la calificación, el número que nombra, el que te da posibilidad o no de "ser algo o alguien en la vida". Rebautizados por una nota, luchaban día a día para sentirse, en esta sociedad que los desprecia, por fin los mejores; para merecer el privilegio de una educación de calidad; para merecer oportunidades; para poder tener un mejor futuro, donde a caso encuentren algún momento de disfrute. Es decir, para tener todo lo que S y yo habíamos tenido sin tener que hipotecar nada.
De esto me hablaba S. Y a ella le dolía la situación, lo difícil que era terminar con ese sistema- con nuestro sistema-en el que esos/as adolescentes (que venían desde lejos, que habían pasado tantas necesidades) no encontraban valor en sí mismos/as si una calificación no lo definía. Y, aunque entonces ni S ni yo lo dijésemos, lo que nos indignaba era que estos muchachos y muchachas se creyesen, a fuerza de injusticias, que no merecían la calidad, las oportunidades y el futuro con distracciones si no obtenían una calificación, un número que así lo definiera. Por ello, ni dormían.
La luz de las mañanas y la oscuridad de nuestras noches nos expresan bien clarito lo necesario del equilibrio. La vida son ratos de carcajadas, otros de silencio y también momentos de honda pena. Todo en un continuo. Una vida de sacrificios que requiera más sacrificios para un futuro incierto en el que ya no se reconocerá el placer a fuerza de despreciarlo(o desconocerlo porque nos lo niegan) en el presente, no es una vida justa para nadie.
Ojalá sacaras ese sticker inquisidor y te fueras a dormir.
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