Quiero empezar una serie de entradas para invitar a traer al presente recuerdos simples. Esta propuesta nace de una tarea en una de las asignaturas que estoy cursando actualmente. ¿Qué recuerdas de la escuela? No lo expliques, solo describe.
Vamos a encontrarnos en nuestras formas de recuerdo, en nuestras propias experiencias.
Inicial
De la clase de cinco años, recuerdo
explicaciones y preguntas, la curiosidad y la hora de los cuentos. Me parece
haber tenido claridades sobre las cosas que “hacían los chicos y las cosas que
hacíamos – y las formas en que las hacíamos las chicas”: juegos distintos,
ellas más ordenadas, ellos más relajados; nosotras más obedientes, ellos,
bulliciosos y siempre en movimiento.
Recuerdo también la forma simple en que Jiannina, la profesora, hablaba con nosotros a partir de nuestras preguntas: nunca olvido que alguien preguntó si el toro sufría en las corridas y luego la veo a ella dibujando el garfio de las banderillas: “por eso se quedan colgando del cuerpo del toro, ¿creen ustedes que duela?”, preguntó al grupo.
Recuerdo también la forma simple en que Jiannina, la profesora, hablaba con nosotros a partir de nuestras preguntas: nunca olvido que alguien preguntó si el toro sufría en las corridas y luego la veo a ella dibujando el garfio de las banderillas: “por eso se quedan colgando del cuerpo del toro, ¿creen ustedes que duela?”, preguntó al grupo.
En aquella época ella y mi madre, amigas desde la escuela,
siempre estaban llenas de preguntas por respuestas.